miércoles, 24 de febrero de 2016

La vuelta al cole: cómo ayudar a los chicos para comenzar la rutina escolar de la mejor manera



Muchas familias ya están de regreso, otras están llegando, otras se quedaron descansando en casa y sabemos algo, las vacaciones se terminaron y es necesario volver a nuestras obligaciones y actividades. Dicho de otro modo, volver a la rutina.

En este sentido volver, o retomar las actividades cotidianas, suele ser una fuente de estrés y ansiedad muy importante que puede perjudicar nuestra salud física y emocional. En este contexto reorganizarse puede ser una tarea tediosa y agobiante. Los adultos, aunque nos pese, podemos enfrentarnos a nuestro trabajo y elaborar la vuelta a la rutina de otra manera, pero para nuestros hijos el comienzo del año escolar puede llegar a ser traumático.

¿Cómo podemos ayudarlos a pasar esta etapa?
Es importante pensar en la personalidad de cada hijo y relacionarla con las posibles razones de no querer ir a la escuela. Esto nos va a ayudar a tener una idea de las cuestiones por las cuales se presenta la negativa. El curso de acción que se decida tomar debe estar consensuado entre ambos padres.

¿Cuáles podrían ser las razones para no querer ir a la escuela? ¿La dificultad para sostener rutinas? ¿El miedo a equivocarse? ¿No querer reencontrarse con un compañero? ¿Temer separarse de mamá y papá? ¿No llevarse bien con algún maestro? ¿No querer hacer las tareas? ¿Aburrimiento? ¿Sentirse diferente frente a otros compañeros? Estas son algunas, pero hay muchas otras posibilidades.

Algunos puntos para tener en cuenta.
·         Tener una buena comunicación con nuestros hijos.
·         Reconocer cuáles son sus emociones y sentimientos.
·         Facilitarles la expresión de sus emociones sin juzgarlos.
·         Orientarlos respecto de que esa es su responsabilidad y obligación.
·         Enseñarles con el ejemplo.
·         Alentarlos siempre a que tengan una mirada positiva de cada comienzo y situación.
·         Hacerles saber que siempre cuentan con nosotros como padres.
·         Conocer cuáles son sus necesidades.
·         Expresarles nuestro amor incondicional.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Es necesario buscar ayuda si:
·         La situación se alarga mucho en el tiempo.
·         Existe un cambio importante en la conducta del niño. Se muestra triste, huidizo, no habla con los padres, está continuamente cansado, comienza a orinarse en la cama, etc.
·         Hay un cambio significativo en la conducta escolar sin ningún motivo aparente.
·         El niño empieza a presentar conductas agresivas o rabietas muy a menudo.
·         Cuando pierde las ganas de jugar, de hacer deporte o actividades que antes le gustaban.
·         Observamos señales físicas (arañazos, moretones o hematomas…) de manera continua. Pueden ser signos de que otros niños le hacen daño de manera constante, por eso es importante hablar con el niño y con los maestros.
Como adultos y en nuestra responsabilidad como padres es necesario involucrarnos en la escuela, participar en sus distintos espacios, acompañar permanentemente el proceso de nuestros hijos y estar atentos a su conducta y a posibles situaciones conflictivas. Está demostrado que ellos aprenden más de lo que hacemos  que de lo que decimos. Demos el mejor ejemplo.
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