martes, 31 de enero de 2017

El ABC del buen dormir

Dormimos cerca de un tercio de nuestras vidas. Dormir es una función vital para el organismo, como la respiración, la digestión o la inmunidad. Cuando dormimos bien, nos despertamos sintiéndonos renovados y alertas para nuestras actividades diarias. Los estudios sobre la privación del sueño demuestran que tanto la cantidad como la calidad del sueño influyen en nuestra apariencia, nuestros sentimientos y el desempeño cotidiano y pueden tener un gran impacto en nuestra calidad de vida.
Si el sueño es corto, el cuerpo no tiene tiempo para completar todas las fases necesarias para la reparación muscular, la consolidación de la memoria y la liberación de hormonas que regulan el crecimiento y el apetito. Entonces nos despertamos menos preparados para concentrarnos, tomar decisiones o participar de las actividades diarias.

La estructura del sueño en una noche típica
A lo largo de una noche estándar, tenemos 3 a 5 ciclos de 90 minutos de alternancia de sueño REM (movimiento ocular rápido) y NREM o no REM (movimiento no rápido).
Las primeras 4 etapas son de sueño NREM, siendo la 3 y la 4 el sueño más profundo y reparador, caracterizadas por una caída de la presión sanguínea, disminución de la frecuencia respiratoria, relajación muscular, aumento del suministro de sangre a los músculos, crecimiento y reparación de tejidos y recarga de energía. La etapa 5 es el sueño REM, o paradójico, donde la persona todavía no se despierta con facilidad, su cuerpo se vuelve inmóvil y relajado, los músculos se apagan, mientras que los ojos se mueven.
Principales trastornos del sueño y tratamientos
Un trastorno del sueño es una condición médica en la que los patrones del sueño están alterados. Puede tener un impacto negativo en el equilibrio emocional, la energía, la productividad y la salud de la persona.
Los trastornos se clasifican en disomnias, parasomnias, trastornos del ritmo circadiano del sueño y otros trastornos, incluyendo los causados por condiciones médicas o psicológicas y la enfermedad del sueño. La apnea del sueño, la narcolepsia y la hipersomnia y la cataplejía son ejemplos de disomnias mientras que las parasomnias se caracterizan por comportamientos anormales y antinaturales como el sonambulismo, los terrores nocturnos, el bruxismo y la enuresis.
Los tratamientos para los trastornos del sueño incluyen enfoques conductuales, psicoterapéuticos y farmacológicos, que pueden combinarse. Sin embargo, a menudo, son insuficientes para algunos pacientes.
Modulación genética para restaurar la buena calidad del sueño
Aunque los problemas del sueño representan una carga considerable para la salud, están sub-reportados y mal tratados, y casi la mitad de las personas afectadas no toman ninguna medida para resolverlos.
En este sentido, la micronutrición combinatoria ofrece un nuevo enfoque para mantener o restaurar una buena calidad de los patrones de sueño, a través de una profunda modulación a nivel de los genes. Nutrigen-S es la primera combinación de micronutrientes naturales en bajas dosis que ha demostrado clínicamente disminuir un 42% los signos y síntomas de los trastornos del sueño tras 4 semanas de ingesta. Las grabaciones de EEG muestran que Nutrigen-S ayuda a aumentar la duración del sueño profundo y por lo tanto, aumenta la calidad del sueño y la vitalidad general diurna posterior.
Fragmento extraído de www.actigenomics.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario